lunes, 29 de marzo de 2010

El negocio de la miseria

Entre los postulados que propuso el Consenso de Washington (lindo nombre para un acuerdo de pocos) allá por fines de los años 80, destacaban como las más importantes el achicamiento del estado y las privatizaciones. El mundo (o deberíamos decir los dirigentes del tercer mundo), desarmado tras la caída del bloque soviético y en el medio de un proceso inflacionario (rércord del precio del petróleo en la I Guerra de Irak), aceptó sin objeciones las recetas neoliberales.
Una de las consecuencias de semejante dogma fue la eliminación de planes de asistencia universales y su sustitución por planes focalizados. A partir de allí los estados conratarían empresas que serían las encargadas de proveer tanto la infraestructura como la logística de la asistencia. Así el deber del estado pasó a ser el negocio de una empresa.
Estas multinacionales del hambre empezaron a cobrar cifras millonarias por la aplicación de las políticas de bienestar. Cifras que disminuyen hasta el mínimo en el último eslabón de la cadena y que generan inmensas ganancias a sus propietarios, quienes ofrecen una solución "nutritiva" y "racional" para el problema de la pobreza, convenciendo a estados ingenuos o cómplices.
Visitando hace poco una escuela rural, sus directivos nos comentaban del ingreso de una de estas empresas como proveedores de las comidas de los niños internados. La queja provenía que según las raciones que la empresa sugería, los alumnos se quedaban con sensación de hambre (nos comentaban que les tenían que dar 7 galletitas en el desayuno), lo cual atentaba contra el proceso de aprendizaje.
Esta empresa cobró cerca de 200 millones de pesos por la implementación de los planes y figura como que sacó del país 5 millones de dólares.
Cuando el hambre es un negocio sólo podemos esperar que se cumplan las palabras de San Mateo: "aquellos que tengan, les será dado en abundancia; aquellos que no tengan les será quitado hasta lo que no poseen"

martes, 23 de marzo de 2010

lunes, 22 de marzo de 2010

Antropocaos en Página 12


CULTURA › ANTROPOLOGOS FRENTE A LOS DESAFIOS DE LA ALDEA GLOBAL
“Los cambios deberían llegar primero off line”

Marián Moya, Carlos Reynoso y Jorge Miceli reflexionan sobre el aterrizaje de las ciencias sociales en la era digital. Y dan por tierra con la idea de que la revolución tecnológica sigue un patrón lineal y evolutivo, con perspectivas auspiciosas en la búsqueda de equidad.


Por Facundo García

Este año se estrenará The Social Network, un film sobre la creación de Facebook dirigido por David Fincher (Seven, The Game, Fight Club). Por lo que trascendió, la película contará cómo un grupito de jóvenes sin amigos y con menos sex appeal que una marmota terminó inventando uno de los fenómenos de la década. Si la historia fue realmente así, es algo que está en discusión. Pero el mero hecho de que el planteo suene plausible dispara una batería de preguntas: ¿puede afirmarse que las redes sociales marcan una ruptura en el modo de establecer vínculos? ¿Ayudan a los que están aislados? ¿Fomentan la equidad, o la dificultan? Los antropólogos Marián Moya, Carlos Reynoso, y Jorge Miceli se lanzan de cabeza a una charla que desafía lugares comunes, anticipa lo que puede venir de acá en más y, de yapa, intenta develar cómo será el aterrizaje definitivo de las ciencias sociales en la era digital.

“Los cambios fueron un baldazo de agua fría hasta para los autores de ciencia ficción –se anima Reynoso–. Prácticamente nadie anticipó la Web. Es más: las computadoras personales iniciaron su auge a mediados de los ochenta, y por esa misma época la antropología canónica insistía en reivindicar el ‘contacto cara a cara’ y el trabajo en aldeas exóticas. Justamente lo contrario de lo que precisábamos.” Ante el tsunami informático, se hizo urgente reconocer que en esos reinos pixelados se estaban desarrollando procesos de socialización importantes. Así surgieron los “ciberantropólogos”, “estudiosos de las ciberculturas” o “antropólogos virtuales”; aunque aún hoy no hay acuerdo sobre qué rótulo usar.

Según Moya, la academia todavía no acusó recibo. “En general, Internet no es tenida en cuenta como herramienta para hacer trabajo de campo, y los que se dedican a estos problemas son acusados de ‘no estar comprometidos con la realidad’”, denuncia. El resultado es que demasiadas publicaciones oscilan entre el academicismo guitarrero y la superficialidad camuflada tras una máscara de publicidades encubiertas, que es la tónica en los suplementos tech de los diarios. Para Miceli, “‘red social’ es un slogan con buen marketing que se usa acá o allá. En rigor, casi nadie sabe qué son”.

Redes: ¿fábricas de desigualdad?

“La noción de ‘redes sociales’ viene justamente de la antropología. Es un aporte que hizo la escuela de Manchester en la década del cincuenta. Lo insólito es que cuando la web estaba por explotar, alrededor del ’97-’98, estos tipos empezaron a decir que aquella idea era –cito textualmente– ‘un caballo muerto’”, recuerda Reynoso.

–¡Qué macana! Podrían haberse convertido en estrellas de las ciencias sociales. ¿Qué les pasó?

Carlos Reynoso: –Se encontraron con que la estructura de las redes era muy distinta de lo que se suponía. Y acá cuando decimos “red” estamos hablando de algo que no tiene que ver necesariamente con Internet, sino que puede referirse a un conjunto de amigos, de colegas, etcétera. Hasta entonces, había dominado la concepción “aleatoria” de las redes. Se creía que dejaban que te relacionaras de forma relativamente azarosa. Sin embargo resultó que, luego de cierto período, tendían a estabilizarse con unos pocos que tenían mucho y muchos que no tenían nada. Y eso en términos de status, poder económico y muchos otros aspectos.

Se trata del célebre “efecto San Mateo”. El nombre, acuñado por el sociólogo estadounidense Robert Merton, se inspira en el inquietante versículo trece del capítulo diecinueve del Evangelio del apóstol, donde se lee: “Porque a cualquiera que tiene, le será dado, y tendrá más; pero al que no tiene, aún lo que tiene le será quitado”.

–O sea que en las redes sociales la horizontalidad sería una ilusión. Son un ámbito donde se construye desigualdad.

C. R.: –Totalmente. Ahí la fórmula para ir “trepando” es relacionarse con el que está en mejor posición que uno. De ahí que se cumplan las “leyes de los mundos pequeños”. Esto es, que la mayoría de los “nodos” –que en el caso de Facebook son las personas– pueden ser alcanzados desde cualquier otro nodo a través de un número pequeño de conexiones. Eso es porque uno no se detiene en los nodos “poco importantes”, sino que jerarquiza y va cortando camino hasta llegar adonde quiere.

Jorge Miceli: –Es importante tener en cuenta eso, porque es muy corriente oír que “la tecnología es democratizante” en sí misma. Por el contrario, se sabe que las redes sociales y la afluencia de información masiva pueden servir –y de hecho sirven– para ampliar diferencias. Hay estudios que demuestran que el bombardeo informativo hace que los que menos saben sepan cada vez menos. Ante información en cantidad, hay sujetos que ven decrecer su capital cognitivo, se marean. Porque recibís la data –y te linkeás con otros– en función de tu condición de clase, de tus herramientas de lectura, etcétera. Entonces se habla de “contactarse a Internet” como si eso fuera necesariamente positivo. Es una estupidez: te contactás rápido, sí. No obstante, es como si plantearas que mirar televisión es bueno per se.

–¿Y cómo se organizan las jerarquías en sites como Facebook, Twitter u Orkut?

C.R.: –Como mencionábamos, se sospecha que las redes, sean reales o virtuales, funcionan más o menos de la misma forma.

Marián Moya: –Las variables que operan fuera del ciberespacio siguen siendo las fundamentales. Cuando los chicos se meten a jugar en el ciber, por ejemplo, se convocan en ese espacio físico y entonces los líderes se mantienen, porque siguen estando ahí, presentes.

J. M.: –Al mismo tiempo, al interior de una red social siempre hay un momento en que se arma una “dinámica de enlaces preferenciales”, donde el que tiene más vínculos tiende a crecer más que los otros. Es el fenómeno que vemos en algunos floggers, con Cumbio a la cabeza. Es como si en un momento la gente se plegara a lo que hacen otros y canjeara su sentido crítico por el deseo de obedecer a la moda, lo que origina estas popularidades “explosivas” que se dan periódicamente.

Un toque al futuro

Hace pocos meses, en su blog Orsai.es, el escritor Hernán Casciari publicó una entrada que tituló “Melancolía de mujeres analógicas”. En el texto, el autor puso en boca de un viejo amigo unas cuantas reflexiones memorables: “¿Te acordás de las preguntas que uno se hacía antes? ¿Tendrá novio Estelita? ¿Qué música le gustará? ¿Será buen momento para abordarla? Ahora la mujer digital te lo indica en el perfil del Facebook. ¿Cuánto tardábamos, en los ochenta, para ver en bikini a la chica que nos gustaba? ¡Había que esperar al Día de la Primavera, que alguna se emborrachaba en el parque, o a que te invitaran a una pileta en verano!”. Es cierto, el sacudón 2.0 se deja sentir en la rutina –y en la cama– de millones.

Por lo demás, los estudios recientes han dado por tierra con la idea de que el cambio tecnológico sigue un patrón lineal, evolutivo y único. Miceli reconoce que esta evidencia no lo pone “catastrofista ni apologético”. “Si queremos mejorar Internet, tendremos que tener en cuenta elementos que exceden a la tecnología. Es decir, el vínculo virtual, ¿puede revertir o atenuar las desigualdades que lo preexisten, o simplemente –y dadas estas condiciones– las acentúa? Deberemos responder eso en las décadas que vienen.”

Para refinar el diagnóstico, Reynoso opta por rememorar su paso por Microsoft. “Fui contratado como gurú, para evaluar hacia adónde debían ir. Sin embargo, por más que propusieras modificaciones, la última palabra siempre la tenía ‘la gente de negocios’. Esa es la situación dominante.” “En consecuencia –cierra Moya– lo que vendrá no tiene que ver con desarrollos que ocurran en la Web, sino sobre todo con lo que pase afuera. De última, la relación fundamental es la que se establece entre humanos, no la de los humanos con las máquinas. Si cambian las cosas off line, tarde o temprano podrán cambiar en el ciberespacio. De lo contrario, la tendencia general será seguir reproduciendo adentro las desigualdades de afuera.”

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Dejo el link para que puedan acceder a las subnotas.

miércoles, 17 de marzo de 2010

seminario sociedades artificiales y etnografía

El grupo Antropocaos invita a todos los interesados a participar del seminario de "Sociedades Artificiales y Etnografía" que se dictará en la facultad de Filosofía y Letras de la UBA, Puán 470, entre el 9 de abril y el 2 de julio de 2010, en el horario de los viernes de 15 a 19 hs.
Para más información dirigirse a www.antropocaos.com.ar

martes, 9 de febrero de 2010

¿Por qué los economistas son pedantes?

Leyendo un post (bastante) viejo de Exabruptos retomé algunas reflexiones que me venían dando vueltas. En dicho post se comenta una entrevista a un economista llamado Di Tella que resulta muy risible por momentos y es lo que destaca Olivera. Ahora bien, en un momento el comentarista acuerda en la afirmación del entrevistado según la cual "los economistas me parecen pedantes y agresivos".
Yo venía teniendo esa sensación desde que hace algún tiempo me doy una vuelta por varios blogs de economistas cada tanto. Me gratifica que el propio blogger, economista él, esté de acuerdo. En los posts se suele encontrar un uso alardeante de inside information o de una especie de capacidad predictiva que pareciera desencadenar en una competencia a ver quién prevee primero tal o cual efecto del cambio en una variable, por ejemplo. Ahora bien, ¿de dónde viene ese carácter tan extendido entre algunos profesionales de la economía?
Lo primero que me viene a la cabeza es que desde el Adam's Myth del mercado que se regula solo, con sus variantes a lo largo de los siglos y a pesar de las evidencias en contrario, parece persistir una concepción de lo económico como algo con una autonomía per se en relación con otras esferas de la vida social. Más aún, se trata de la dimensión que determina linealmente la mayoría de los demás espacios. Entonces, los muchachos que saben mucho de economía resulta que también saben mucho de los fenómenos que de ella dependen más o menos directamente.
Entonces, hay dos niveles. Uno mas sutil, digamos que en el plano de los supuestos que pululan en las disciplinas, de que la economía es un universo con sus propias reglas y ajeno a dinámicas sociales macro. Existe, además, otro nivel en el cual en el ejercicio del análisis desde ese universo autónomo, se derivan conclusiones sobre otros órdenes de la realidad social que tienen, entre los más damnificados, a la política y el bienestar social.
Que quede claro, yo no reniego ni quiero despreciar a la economía como ciencia. Lo que sí creo es que quienes la ejercen deben tener más en cuenta que es una ciencia social y que los fenómenos que los ocupan están en relación con (si no subordinados a) fenómenos sociológicos más generales.
Me resulta plausible que suene pedante un tipo que habla de algo que parece prístino e inaccesible y que, además, en función de eso opina de cosas que ya tiene disciplinas que las estudian.
¿Otras posibles explicaciones?

domingo, 7 de febrero de 2010

¡Esto en Estados Unidos no pasa!

Cuantas veces cuando pasa algo (malo) en nuestro país uno de los comentarios recurrentes que escuchamos es que "Esto en Estados Unidos/Europa/Otro-país-desarrollado no pasa". Acá nos pasan todas las cagadas, son (nunca somos) todos irresponsables; los profesionales a cargo de las cosas, unos boludos; el estado, lleno de ñoquis e inútiles buenos para nada. Allá, lejos, todo lo hacen bomba, bárbaro, funciona de maravillas. La última moda es sumar a Brasil a los países que hacen todo bien, las favelas, bien gracias.

Es el mediopelismo en su completa (iba a poner máxima, pero no se si es la máxima) expresión. Si acá falla algo, es por inútiles. Si allá falla algo, es un accidente, una catástrofe o algo impredecible. Nosotros somos opas, ellos, genios. Acá los accidentes son negligencias, allá son accidentes.

El argentino va de paseo al extranjero como turista y se cree que todos manejan autos caros, que todas las calles están limpias y que no hay pobres. Como si el turista que viene acá fuera a la feria de Solano a ver como son las cosas fuera del circuito turístico. Como si ir de paseo a Roma implicase ver como es realmente Italia en su totalidad.

Mirando un poco el diario, para ver como iba el futbol en realidad, me encuentro con esta nota:


Y pensé, si esto pasara acá, ¿que diríamos? ¿que se pregonaría por las pantallas, las radios y el papel? Y si consideramos que no es la primera vez que pasa en el último tiempo, en serio, ¿que estaríamos escuchando?

martes, 26 de enero de 2010

Asegurate que estás seguro

Hace un ratito, vía Barrapunto, me entero que el ataque reciente de hackers chinos a Google se realizó gracias a que los servicios de esta empresa cumplen con las políticas de seguridad de los Estados Unidos, que incluyen ponerle un backdoor a los mismos, para control estatal.

Volvamos sobre el punto. En Estados Unidos tienen definidas políticas que las empresas deben cumplir con respecto a los datos de sus usuarios, que incluyen que los organismos policiales (ellos les llaman law enforcement agencies, un eufemismo) puedan acceder a estos datos. Hoy le pasó a Google, pero le puede pasar a cualquier empresa de servicios o de hardware. Ericsson deja backdoors en algunos de sus productos, lo que llevó a un escándalo de grandes proporciones en Grecia. Hay un documento de Yahoo (que se filtró vaya uno a saber como) que indica que es lo que ellos hacen para cumplir con estas normativas.

Creo que en general usamos todos estos servicios sin tener en cuenta, realmente, hasta que grado nuestra privacidad no es tal. En general nos importa un bledo porque no hacemos nada ilegal, pero ¿desde cuando hace falta hacer algo ilegal para ser perseguido por la policía o los servicios? Por otro lado, el lobby de la propiedad intelectual está a toda máquina llamándonos ladrones, y si nos descuidamos, terminamos pagando 50 mil dólares por bajarnos 20 temas de internet. Como usuario contamos con la real privacidad de nuestros datos (y confiamos en ella), privacidad que no es tal y puede ser violada en cualquier momento.

Ahora nos resulta un poco extremo, pero creo que empezar a pensar en la encriptación de los mails, o los archivos de nuestros discos no es de hacker o de película de espías, sino de ciudadano de a pié en un futuro cercano.